¿Sigue siendo válida mi prueba de EMOZ si muevo el archivo a otro ordenador o cambia su fecha?

Sí. Tu prueba está anclada al contenido de tu archivo, no a sus fechas, su nombre o el lugar donde lo guardas.

Cuando creas un sello de tiempo, EMOZ calcula una huella (un hash SHA-256) a partir de los bytes exactos de tu archivo. Esa huella ignora todo lo que el sistema operativo guarda alrededor del archivo: las fechas de «Creación», «Modificación» y «Última apertura», el nombre del archivo, la carpeta y las etiquetas o atributos del sistema. Tanto en macOS como en Windows, todo eso vive en el sistema de archivos, junto al archivo, no dentro de él, así que nunca forma parte de la huella.

Esto significa que todo lo siguiente es seguro y deja tu prueba intacta:

  • Abrir, reproducir o ver el archivo
  • Copiarlo, moverlo o renombrarlo
  • Hacer una copia de seguridad y restaurarla (Time Machine, Historial de archivos, un disco externo)
  • Pasarlo todo a un ordenador nuevo
  • Que cualquiera de las fechas del archivo cambie como consecuencia

Lo único que cambia la huella es un cambio en el contenido real del archivo. Eso ocurre cuando una aplicación vuelve a guardar o a exportar el archivo, o edita metadatos que están almacenados dentro de él. Por ejemplo, la «Fecha de captura» de una foto (EXIF, es decir los metadatos dentro de la foto) o las etiquetas de título y artista de una canción (ID3) están dentro del archivo, así que editarlas cambia la huella, mientras que simplemente mover el archivo no.

Un par de hábitos hacen que esto no sea un problema:

  1. Conserva el original intacto. Archiva una copia limpia del archivo exacto que sellaste, y haz cualquier edición posterior sobre una copia aparte. Si más adelante cambias el máster, sella también la nueva versión.
  2. Mejor aún, comprímelos juntos en un ZIP. Pon tu certificado de EMOZ (el PDF) y el archivo original en un único archivo ZIP. Un ZIP es un contenedor que guarda los bytes exactos de tu archivo, así que ambos viajan juntos y el original queda protegido de aplicaciones que, de otro modo, podrían reetiquetarlo. Al extraer el archivo más tarde recuperas byte a byte el mismo archivo, así que su huella sigue coincidiendo con tu certificado.
  3. Siempre puedes comprobarlo. Tu certificado muestra la huella. Vuelve a calcular la huella de tu archivo (puedes usar nuestra calculadora de hash) y compárala: si coinciden, el archivo está intacto y tu prueba se mantiene; si difieren, esa copia se modificó y deberías volver a tu original archivado.

E incluso en el peor de los casos, si una copia se altera, el registro en la blockchain permanece permanente e inalterado: siempre demuestra que esta huella exacta existió en esa fecha. Pero la blockchain guarda la huella, no tu archivo, así que sí necesitas el archivo original en sí para poder usar la prueba: demuestras tu caso presentando un archivo cuya huella coincide con el registro. Precisamente por eso, conservar a salvo el original exacto y sin alterar es lo único que de verdad importa. Sin él (o sin una copia byte a byte) tienes el registro, pero nada con lo que contrastarlo.

← Todas las preguntas

¿Necesitas más ayuda? Escríbenos a support arroba emoz punto io y te responderemos lo antes posible.